(sobre) viviendo

Quien vuestras manos y pies besa.

Sub-rayo eso con tinta rojo pasión y doblo la carta en forma de insecto.
Lleno el sobre con flores, cortadas con cuidado en una noche de solsticio
Miro la luna morir en los cerros, allá lejos
tan lejos.
enciendo el que (prometo) será el último cigarrillo de la noche, y me siento a esperar
Que las Ansias se marchen con la luna,
que las Ansias se hundan en la laguna
Manchada por trescientos soles relucientes.


Tiro el sobre al agua, para que las ninfas lo encuentren
Y lo lleven lejos, a las tierras de Avalon.


Ojalá fuese tan facil de hacer como de decir

Closure

Ni espirales, ni pájaros
ni luces, ni juegos
Ni ska, ni baladas.

No te quiero nada más.
nunca más.

Me basta, por ahora, el contingente de (ir) realidad de la cabeza.

Crónicas del patio

Una tarde normal en el patio; un llamado de mi hermano
"mira, un caracol nadando!"
Lo tomamos, y curioso, asomó sus cachitos al sol. Le pusimos el poco original nombre de Agustín.
Agustín es lindo, vive en la palmera al lado del sillón del patio. Y saca sus cachitos en las tardes, sentado en una camioneta de juguete. Es amigo de las tres lagartijas de las murallas, y de los cuatro gatos...
No, verdad que los gatos le tienen ganas al Agustín.
El Agus es shuer loco, te fijas? Le gusta escuchar a Yann, pero también corea con los Quila, es medio volátil, siempre que saca sus cachitos termina mareado.
Y el Agus corre rápido, lo vieran correr por la palmera! (claro, el problema es cuando la hoja/rama en cuestión se da vuelta)
El problema del Agustín son sus amigos. Apenas se asoma, aparecen la arañita que salta y el grillo Antenalarga. Grillito es grande, lo dejan salir de noche; la araña en cambio es aún muy pequeña... y desordenada!
A veces me pregunto si a los habitantes del patio les molesta mi presencia. (Me asusta que se asusten); y mientras mas los veo, mas me doy cuenta de lo insignificantes que somos, y lo ciegos que nos volvemos para algunas cosas. Con nuestros químicos hemos logrado grandes cosas, si; pero no miramos el mini universo que tenemos a nuestro alrededor. Cómo puede asquearte una creación tan bella y tan perfecta como los ojos de filigrana de Agustín, o las traviesas antenas color temblor de Antenalarga? Los miro, cada uno en lo suyo, y confieso que me enternezco. Aunque re pocos puedan entenderlo.
Me gustaría poder tomarlos y decirles que van a estar tranquilos en este patio, sin que venga alguna gran empresa a expropiar todo y venderlo a precio de huevo. No, nadie va a tocar este patio que es de mi abuela, ni a su fauna que puede parecer común, pero que si miras bien,  te sorprende con sus detalles.
A veces pienso que pasamos demasiado tiempo metidos en nuestras cosas de humanos, de gente alta que ve todo desde arriba. Nos creemos tan superiores, y sin embargo somos tan pobres! Comparo el correr de Agustín con el correr de la gente en el paseo Ahumada, o el mismo paseo frente a nuestra casa. Prefiero infinitamente el paseo a vuelta corta que dan los caracoles, o el correr de las hormigas. Hasta donde yo entiendo, Agus corre por que quiere estar al sol, o para que le llegue más viento. Y nosotros? Corremos por dinero, por acciones; por una vida muchas veces de mentira, por un consumo innecesario, por un "quiero tenerlo"... querer no es malo; pero correr desesperadamente por algo material, ¿Es tan racional? Agus no sé si filosofe mucho, pero si siente; siente de pura manera, ve con sus pequeños ojitos. Y vive en el patio, lo hace más bello con su simpleza caracolesca.

Cigarro

Son las tantas de la mañana y mi compañia es el anaranjado naranja
y siento el beso suave de un cigarrillo que me acompaña a estas horas,
un cigarrillo de menta
y te de durazno
en estos minutos me gusta tanto tanto
ser ambidiestra y desmemoriada
y poder escribir de ti
mientras las cenizas caen lento en el agua tibia
con un último crujido.
Que marca el final de esta travesía, por las lejanas tierras de Cortazar
Que marca el final de esta travesía sin principio, ahora que tengo
ambas manos libres
frias.

Siento el beso suave del cigarro, que va y viene en mi memoria
vestido con un sombrero negro y una guitarra
vestido de negro, jugando con una tapa
en un lejano día
perdido en mi memoria.


En un lejano día de Lapsus
En un regreso suave a las puras calles llenas de alcohol.
En un lejano día, en que esperamos
en lugares diferentes, a miles de metros de distancia
y miles de años de luz de acá, de allá detidemi
pero no de nosotros.
nunca nosotros, nunca jamás.
sólo un tú y un yo y un par de segundos de éxtasis.

Me miro, y me doy cuenta de varias vueltas.
Que estoy vestida como el día que te conocí
Que es casi la hora en que mi amado se paseaba por mi pasillo
Que en estos minutos te quiero a ti, en mi cama
para un segundo de derrocamiento
para un segundo de aplastamiento
de confusión.
Que es quince minutos antes de tus sueños plácidos.
Que sin querer sen un renacimiento, terminamos metidos hasta las patas en lo que no entendemos
Que no te quiero.
No, no.
No te quiero, no te quiero nada.
Y llevo más de media hora durmiendo, acurrucada en tu pecho de luna.

Castaño

Había olvidado lo bonito que eras. Ahora entiendo por qué me enamoré de tí cuando chica.
Me acuerdo que una vez una amiga me dijo que te habías arruinado con los años.
Estoy en desacuerdo.
Has mejorado.... eres Castaño, quien siempre pensé que serías.
Y así te vas a quedar, por que vamos en circulos diferentes.





¿Te acordarás de mí?
Es tiempo de preguntarle al destino

How it ends

(acá termina todo)

Acá termina, y acá empieza. Acá es el fin de los finales, acá ya no se piensa ni se teje ni se lee.
Acá se escucha Devotchka con sal corriendo por las mejillas.
y una parte de mi estalla en una supernova de diez mil soles, mientras la otra huye su enrojecido rostro calle abajo.
Calle abajo caminando por el pasto de forestal, pisando vidrio con los ojos huidos hacia la nuca, con las manos entrelazadas con el aire
Con las piernas colgando en un juego de metros y metros, heladoderosaydulcedeleche en la mano, ganas de dormir una siesta acurrucada, en una cama de mimbre muchos años atrás.
Acá llegan las frases de los amigos buena onda cuando uno está levemente embriagado: El "Voh dale" sonaba plausible anoche, pero ahora... ahora es un castillo de viento, tan irreal como soñar con tu silueta cada noche,  tan irreal como los miles de caracteres que invierto en algo irreal.
Tan irreal como me parecen las noches anteriores.
Tengo ganas de acurrucamiento, pero lo único que tengo son huidas.

Por un segundo, pensé que todas esas cosas iban a cambiar un poco, que podía haber una mañana se sol en la que Wonderwall sonase un poco menos críptico. Una tarde en que las calles de Santiago se llenasen de nuestro Gíglico en rojo sostenido, coreado por un bosque de puños con flores en alto.
¿Que estúpida ingenuidad, no?

Y en realidad esto no es tanto por tí, ni por nada ni por todo.
Es por el desenfoque que dan mis ojos cuando las pesadillas pueblan demasiado seguido mi inconsistente.

Todo calza, pollo, todo calza.

Ahijado

Mechón o mechona, esto es para tí.
Si, para ti, que estas hiper mega ultra estresado con miles de formularios y cosas.
Tranquilo... no es tan terrible.
Sí, la plataforma es una mierda. Y sí, todo es preocupante ahora, y parece que vas a perder la matricula y justo va a venir el armagedon y todos vamos a morir calcinados por la bomba atómica de los Annunakis.
Pero te insisto... tranquilo
tranquilito. No estas solo.
Y eso quería decirte, que no lo estás!
Cuentas con una escritora mula para ayudarte y apañarte a todas, y que todo el año pensó en tí
y en su propio estrés mechon.
Mechon o mechona.. tranquilo. No estás solo.

biáidh

Un poema es una cosa que será.
Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.
Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento.

(Vicente Huidobro, Altazor)