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Marbhfháisc ort!

Debí haberle hecho caso a mis sentidos. A mi escepticismo. Por último, hacerle caso a la tele y no tirarme de nuevo al río. Pero no.
¿Que carajo hice? Lo contrario; bien, bien, un aplauso para mí.
¿Y ahora?
Ahora nada poh, ahora me doy cuenta de lo imbécil que puedo llegar a ser.
Bien... miles de pruebas, ensayos de coro, exámenes finales, buscar casa, la teletón y el paro de metro.
¿Y ahora?
Nada poh, es las 12 y media de la noche, debería estudiar Geofísica.... pero no.
Escuchando Arnalds, Escribiendo estas leseras para descargarme, pensando ya no en Barabandaradan como algo simpaticón, alegre y curioso.
no hueón; me salgo del léxico pseudo intelectualoide, de toda la formalidá del blog, para decirte así bien  grandote destacado


¡Hijo'eputa!

Como dice mi amiga Cristine, Maricound.
Como dicen en Irlanda, Marbhfháisc ort!
Como digo yo: Hijeputa, maricón chueco.

Y eso. Shúalo.


Por la chucha.... que se acabe luego esta mierda de año. Por la puta, quiero un cigarro.
Y una chela.
y un abrazo ):

Hualpén.



Después de surcar los añejos robles del Olvido, cruzando por el lago del Mas Allá, pudieron ver la delicia imperecedera de los tálamos Primaverales, escondidos desde tiempos inmemoriales en un tintero y una vela.
Es-condidos entre las hojas y las flores,  jugando a los mil juegos infantiles del dimequetedirete, no sintieron el correr del tiempo, obnubilados por el ojo café profundo de la mirada del otro. Enceguecidos, corriendo como animales contra la muralla fría que es el Azzar. Jugando una partida de ajedrez en la que se apuesta la vida y la muerte; una partida de ajedrez en la que el sol juega como rey y la noche es el tablero. Un juego de segundos tras el brillo metálico de los kilómetros de distancia, en el que las voces que ansían sonar juntas solo se dan cita en la amnesia nebulosa de la Imaginación.
Un juego como un disparo, en el que el cielo, el infierno y las ofrendas capilares son sólo un macabro recuerdo alejado en una cueva tibetana. Un juego relleno del hablar por estética, del hablar sin escribir: Del escribir sin hablar. Un juego que se decide en una simple noche, en una simple mirada; un juego de inversiones y pérdidas, asimismo de ganancias.
Una conversacion perdida en los tiempos medievales, anclada en un monasterio invadido por los musulmanes,    en el que Nur al Din entra a sentarse comodamente a nuestro lado, hablando de astronomía, conquistas y camafeos como si nada.
El sueño tenía razón. Vamos por el salto de fe.

Azúcar Milagro

Quien quisiese haber pensado
siquiera
que el azúcar más dulce para los tés nocturnos 
se encuentra
a un par
de kilómetros
de distancia.


biáidh

Un poema es una cosa que será.
Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.
Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento.

(Vicente Huidobro, Altazor)