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Hay veces en que la concentración se concentra en circunferencias concéntricas
espirales, iluminadas,  tangenciales y borrosas/nubladas
Ese momento específico en que el compás de la maquinaria interna se junta con el del metrónomo,
en un p a n d e m o i u m infinito
hay un momento, en que el silencio del ruido se sostiene en mi bemoles
en re mayores y aire flotando
en una caída en cámara lenta, ondulando
en un sonido sibilante, en una araña patas arriba
como si el universo entero de diera vueltas de campana, y riendo

Hay momentos en que la (des)movilización se juega a muerte con la ausencia
noches y tardes enteras perdiendo brillo, agamuzándose y agazapándose en las esquinas del papel tapiz
en que el esmeril deja de dar vueltas, como para pedirle que juegue a decir palabras complicadas
a mirar por la ventana sucia, tras las gotas de lluvia, las hojas de otoño, los brotes de primavera y el sol
a mirar los sonidos ancianos girar y mezclarse en la decrepitud del aire, sonámbulo
sonando-noctámbulo, en la noche oscuraobscuralocura
añadiendo letras y timbales al memorial de su muerte y resurrección, de él que murió por ellos
y que al final es una lata, más encima herrumbrosa y botada
botada en un bote al fondo del mar en el confin del mundo, más allá del mar de plata
allá re-lejos, donde el sol se confundió con las pestañas

Letras (o un examen de nada)

Instrucciones


Pensar en una letra, y escribir lo primero que se venga a la cabeza, luego asociarlo a un concepto




A de Arbol, de lejos
B de beso, de cerca
C de caricia (como la jalea)
D de dedo (de dedo deslizándose por la curva de tu espalda)
E de Emilia, siempre
F de fugaz, de Fuga
G de gato. Eneas
H harmony.
I indie
J Jota jota ce ce. el pasado oscuro
K Karyu. Que loca la vida
L Labio (una boca con rouge, lamiendo el labio superior. Más Curioso aún)
M Maitines... no es lo primero que pensé, pero bueno.
N nada.  (?)
O ópera. nunca he ido a ver algo al Municipal
P Puto. Lo pongo en duda
Q Queso... soy un roedor
R ramo. ramo como el de Mateo Corral
S Serpientes... cadenciosas, frías, intemporales, como escribí una vez
T tugurio. El tugurio era un bar, estoy segura
U Uva... vino. otro bar
V Vaso. Ya es mucho
W "wea" se considerará una palabra legítima?
X xilófono, contradecido inmediatamente por x
Y "yes". a veces extraño andar hablando en inglés por ahí
Z zoolander.... película para ver cuando no hay nada que ver ni pensar

Y realmente, no hay nada que ver ni pensar. El amarillo de la pieza, los ojos curiosos de Audrine, las llaves colgando de la muralla (Do you want to know a secret) y la tecla ká que se me pega. Radiohead sonando entre las murallas, olor a manzana suave colándose tras las cortinas.
Y sensación de lluvia, bien adentro.

Vergüenza

anestesia en los puntos cardinales
frío en la oreja derecha
duda en el lóbulo temporal.
un beso marcado en la mejilla izquierda.
el sol sentado en una silla frente a mi
(y tiene el descaro de reír. Dioses)

Ganas de esconderme bajo las frazadas hasta que el mundo desaparezca

Crónicas del patio

Una tarde normal en el patio; un llamado de mi hermano
"mira, un caracol nadando!"
Lo tomamos, y curioso, asomó sus cachitos al sol. Le pusimos el poco original nombre de Agustín.
Agustín es lindo, vive en la palmera al lado del sillón del patio. Y saca sus cachitos en las tardes, sentado en una camioneta de juguete. Es amigo de las tres lagartijas de las murallas, y de los cuatro gatos...
No, verdad que los gatos le tienen ganas al Agustín.
El Agus es shuer loco, te fijas? Le gusta escuchar a Yann, pero también corea con los Quila, es medio volátil, siempre que saca sus cachitos termina mareado.
Y el Agus corre rápido, lo vieran correr por la palmera! (claro, el problema es cuando la hoja/rama en cuestión se da vuelta)
El problema del Agustín son sus amigos. Apenas se asoma, aparecen la arañita que salta y el grillo Antenalarga. Grillito es grande, lo dejan salir de noche; la araña en cambio es aún muy pequeña... y desordenada!
A veces me pregunto si a los habitantes del patio les molesta mi presencia. (Me asusta que se asusten); y mientras mas los veo, mas me doy cuenta de lo insignificantes que somos, y lo ciegos que nos volvemos para algunas cosas. Con nuestros químicos hemos logrado grandes cosas, si; pero no miramos el mini universo que tenemos a nuestro alrededor. Cómo puede asquearte una creación tan bella y tan perfecta como los ojos de filigrana de Agustín, o las traviesas antenas color temblor de Antenalarga? Los miro, cada uno en lo suyo, y confieso que me enternezco. Aunque re pocos puedan entenderlo.
Me gustaría poder tomarlos y decirles que van a estar tranquilos en este patio, sin que venga alguna gran empresa a expropiar todo y venderlo a precio de huevo. No, nadie va a tocar este patio que es de mi abuela, ni a su fauna que puede parecer común, pero que si miras bien,  te sorprende con sus detalles.
A veces pienso que pasamos demasiado tiempo metidos en nuestras cosas de humanos, de gente alta que ve todo desde arriba. Nos creemos tan superiores, y sin embargo somos tan pobres! Comparo el correr de Agustín con el correr de la gente en el paseo Ahumada, o el mismo paseo frente a nuestra casa. Prefiero infinitamente el paseo a vuelta corta que dan los caracoles, o el correr de las hormigas. Hasta donde yo entiendo, Agus corre por que quiere estar al sol, o para que le llegue más viento. Y nosotros? Corremos por dinero, por acciones; por una vida muchas veces de mentira, por un consumo innecesario, por un "quiero tenerlo"... querer no es malo; pero correr desesperadamente por algo material, ¿Es tan racional? Agus no sé si filosofe mucho, pero si siente; siente de pura manera, ve con sus pequeños ojitos. Y vive en el patio, lo hace más bello con su simpleza caracolesca.

Castaño

Había olvidado lo bonito que eras. Ahora entiendo por qué me enamoré de tí cuando chica.
Me acuerdo que una vez una amiga me dijo que te habías arruinado con los años.
Estoy en desacuerdo.
Has mejorado.... eres Castaño, quien siempre pensé que serías.
Y así te vas a quedar, por que vamos en circulos diferentes.





¿Te acordarás de mí?
Es tiempo de preguntarle al destino

aiteacht

(Del lat. molestĭa).
1. f. Fatiga, perturbación, extorsión.
2. f. Enfado, fastidio, desazón o inquietud del ánimo.
3. f. Desazón originada de leve daño físico o falta de salud.
4. f. Falta de comodidad o impedimento para los libres movimientos del cuerpo, originada de cosa que lo oprima o lastime en alguna parte.
 J.L.A in memoriam
La sutil arma de doble filo que es al lenguaje solía rebelarse en contra de los marinos de rudo parlare. Al no saber manejar tal elemento corto-punzante solían terminar con las manos y el rostro lastimados, cubiertos hasta la coronilla de sincera perplejidad. El resto de la concurrencia no podía hacer otra cosa que sonreír de manera condescendiente, mientras los apabullados mercantes ocultaban sus rostros enrojecidos en los pliegues de la tela.
Mientras tanto, mientras veía a los rudos hombres irse flotando en la madera de los navíos,sentado en las rocas que orlaban cuan pechera de encaje las costas de su ciudad, el observante tomaba apuntes. Apuntes de cada una de las caídas, notas cuidadosas de cada cajón puesto en el puerto, de cada palabr(ota)a dicha. De cada herida sin querer. Buscando maneras de curarlas con esa ciencia cuasi mágica llamada medicina; moviendo con delicada rapidez esas dolorosas mariposas que tenía por manos; concentrado en el eterno arte de curar a las almas entumecidas, que muchas veces no tenían nada para pagar, salvo sus rudas palabras.
El médico curaba astillas, fracturas, muelas. Curaba corazones, a veces. Y cada curación era pagada con una sarta de insultos, causa simple: la falta de anestesia.
Hasta un paciente diferente. Que no sabía exactamente qué le molestaba; sólo sabía que le dolía "Algo". ¿Una astilla ubicada en un lugar no-dentificado? ¿Un humor mal ubicado? ¿Una luxación? ¿Ulceras? Tras cientos de intentos pacientes por curar la herida imposible, que supuraba de manera cada vez más violenta, tras miles de palabras suaves dichas para anestesiar el ardor insoportable de cada curación; tras litros de escupitajos que lanzó sobre su cara, el médico decidió rendirse. Cansado de tanta miseria, abandonó sus instrumentos y todos los libros y se fue lejos del pueblo. Lejos del enfermo imposible, de sus miles de síntomas imaginarios, de los palos al aire y las palabrotas gritada sen el único estudio. Lo declaró terminal y le dió el Alta.

Tres días después se enteró de que el Paciente lo seguía en una carreta de libros, buscando su gloriosa medicina "que era lo único que lo mantenía sano". Tres días después de eso, el Paciente abortó la misión, sólo para reemprenderla tres días después. Y así, en un largo vagabundear, hasta que el Observante-Médico decidió borrar sus huellas, perdiéndose en la infinidad de la noche.
Y dijo Dios: Hágase el silencio.

y el silencio cubrió las espesuras de la mente de los hombres

teannáil

(Del lat. pharus, y este del gr. φάρος).
1. m. Torre alta en las costas, con luz en su parte superior, para que durante la noche sirva de señal a los navegantes.

 Surcando nuevos mares miraba la lejanía el marino. A lo lejos, se perfilaba la línea de la costa, como un dibujo de acuarela bellamente trabajado. Nuevas tierras, Ignotas tierras, cuyas densitudes ansiaba conocer el marino...
Sin un destino conocido, sujeto a los caprichos de los vientos, sin un tiempo determinado, sin una cuenta regresiva que corra tras sus pies.
Infinitamente solo, buscando entre todas las islas alguna que pudiese pertenecerle, aquella isla en la que pudiese sentarse y tocar el arpa. Aquella que lo llamase con su dulce voz.

biáidh

Un poema es una cosa que será.
Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.
Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento.

(Vicente Huidobro, Altazor)