Sabamingo

Tus manos enrolladas en mi pelo y tu risa de niño dando vueltas de campana alrededor
las estrellas alla en lo lejos brillando en tu cintura y el sol relumbrando como oro en lo alto del cielo

( y es que no sé como más describirlo)

Mañana

Y es que en esta primera mañana de amanecida, aún cuando  la kilométrica nos separaba
sentí en lo profundo tu cuerpo dulce acurrucado en mi pecho

Pero extendiendo los brazos, me dí cuenta de que solo era tu voz a lo lejos, pidiendome levantar.

(aún faltan unas horas, y ya quiero hacerlas correr)

Insomnio

Lo trágico (o lo cómico) es que a pesar de que me dije a mi misma que no me iba a doler
que no iba a suspirar, ni salir a mirar las hojas, ni a pensar caminando sin caminar


Pero la verdad, mientras más busco, y re-busco en los lugares recónditos de la memoria
no encuentro nada
no
encuentro
nada
que me pueda hacer sentir, o entender más allá de la sorpresa evidente, y las ganas de golpear el silencio profundo hasta encontrar una explicación plausible y aplausible a todo este desorden
que algo tiene que significar, más allá de todo este silencio

algo, algo más allá de todo, algo tiene que haber que haya generado este caos.
y no, no quiero ni puedo caminar, no quiero ni puedo conversar; y no, tampoco puedo, ni quiero olvidar
eso... eso sería la muerte misma, instantánea y retumbante de todo sonido, de todo sentido y de toda lógica

eso sería la llegada abrumante de un día sin noche, y de un juego de cartas sin estampilla ni destinatario, sería dar vueltas intermitentemente por las casitas de colores, comprando chucherías y esperando encontrarte, y eso es lo ultimo que quiero.
Lo que quiero, ahora, es abrazarte y decirte que ya no importa nada, que el tiempo fue y que hagamos como que nada, y olvidemos tanta estupidez escupida a los cielos, sin importar (que tanto) el calor que haga... de todas maneras,  siempre podemos sonreír.

Esa Palabra

Esa palabra que me gustaría reemplazar por una sonrisa, que quisiera esconder en un cajón, bajo ocho llaves en una caja de plumavit y un saco de café al fondo del Adriático.
Esa palabra que es sentencia y calce, que es miedo y perplejidad.
Esa palabra que me hace tiritar (que irónico) de miedo.
4 sílabas y una vida de condena escondida en pelotitas de colores.
(así que no era comunicación con los Dioses, ah)

Esa única palabra que fue la anterioralaantepenultimade anoche...

Y pese a esa palabra, con resonancias oníricas, sigues aquí, conmigo.
Sigues aquí, respirando suavemente al lado mío, todo suavidad y pestañas colorinas
todo brazos delicados como si te hubieras caído del cielo.

Sigues aquí, conmigo, pasando juntos este frío quemante de esta primera noche de conciencia
Sigues aquí, hasta las últimas, manteniendo (me) en pie todos los sueños, siendo la baranda para no irme a negro.
Ahora sonríes dormido, te mueves un poco (sólo un poco) y la ternura me ataca, pienso inclinarme a besarte... y ya estás despierto.

Es tan tarde... es tan temprano.

Empieza un nuevo día, un nuevo día que enfrentar juntos

voy a intentarlo

Voy a intentar escibir,
voy a intentar botar esta madeja color temblor, temblor de tierra y de agua y de fuego
voy a comer cada una de estas galletas horrendas de chocolate, pasándolas con té
(y las flores cantando en mis oídos, y las otras marchitándose en la ventana)
voy a escupirlo todo
(si, todo señores)
para al fin, saborear la última galleta de avena y miel, mezclada con mosqueta y silencio, molida entera
voy a moler mi rabia, mi indiferencia y mi miedo, y lo voy a tomar a sorbos
(y no pienso irme de viaje, esta noche)

(Pero no se me ofendan, señores)

Por donde partir? (un sorbo, la primera galleta)
tengo rabia de Tí. de tí, de tu indiferencia que para mi no lo fue, de tus sonrisas que se me olvidan y de lo esquivo de ese mechón que cae con gracia
tengo rabia de mi olvido, si al final el sonido es lo esencial, si cada golpe de timbal se me olvida cada vez más.
Tengo rabia también, de esta otra indiferencia, una indiferencia por omisión,  por comodidad y burguesía, esa omisión disfrazada de tengosueños y noquierosalir, tengo rabia de ver el ciclo repetirse en interminables veces sin poder entender la totalidad de la escena, viendo pinceladas de escamas pero no la totalidad.
me molesta eso, no ver la totalidad.

(otro sorbo, la cuarta galleta)
tengo pena (y alegría) de tí también, de ver la vida sonreirles, sonreírles y ver el sol salir, como siempre sonreímos siempre tras los cristales. Me gustaría poder disculparme por eso, alguna vez.
Hay pena de las comparaciones feas, tengo pena de querer la definitivez, de ver tanta injusticia y estar acá sentado, pensando.

Al mismo tiempo, tengo rabia y pena de la indiferencia, de mi misma indiferencia y hastío, de la risa escondida en las canciones y las manos llenas de tinta, siendo que podrían estar surcadas de callos.

(paciencia, quedan dos galletas antes de la final)
tengo frío, frío de tu cuerpo tibio abrazándome en esta noche que es de primavera pero siento invernal, siento frío de tus manos en mi cintura y tu aliento en mi cuello,
ese frío que me quitas a punta de amor y palabras dulces, ese frío que se va cuando pueblas la noches con tus risas luminosas.... pero hoy no es suficiente. No; no  es suficiente
y es que no eres tú; esta noche soy yo la que necesita ir a la plaza y mirar la luna un rato a solas.

Eso es el final, esa luna a solas, sin música dulzona ni manos entrelazadas, esa extrañeza de no estar, a fin de cuentas, con uno mismo una misma noche, sino estar las noches enteras añorando tu amor y nada más, sabiendo a fin de cuentas que eso no es suficiente
(y es que hay más mundo, un mundo que me apresto a recorrer, por lo menos por esta noche)
Aunque sé, y por eso también viajo, que siempre hay un espacio para mi enferma cabeza la la izquierda de tu almohada.

Remedios Caseros

Para la melancolía repentina, la solución a mano es subirse al Limonero. Rama por rama, se parte levantando la pierna hasta la primera intersección, evitando la astilla-rompe-pantalones. La mezcla realmente perfecta es tomar un bolso con mariposas, llenarlo con galletas, mermelada de mora, recuerdos, música y lápiz y papel, sin olvidar un termo con té de Jazmín y un gato copuchento, y subir con estas cosas a escuchar el viento correr entre las ramas, tan cerca que puedes tocarlo.
Una vez que la melancolía inmediata se ha ido, se desciende del árbol con cuidado (saltando las últimas ramas, para que el pelo se levante)
Es entonces cuando uno corre al fondo del patio, y toma la Bicicleta y las llaves, saliendo rauda en dirección desconocida, la blusa ondeando en el viento, la cara despejada.... los ojos cerrados por un breve, brevísimo instante.
El viento en los brazos.
Sensación de libertad, de vuelo, de olvido, de memoria, de nada.

Sentirse vivo, un ratito.

Y ver las hojas de todos los árboles caer, y nacer en un pandemonium infinito, hundirse en la espesura hasta que sientes el pasto rodear tus piernas y brazos, los insectos perderse en la mirada perdida y las manos dormirse poco a poco.
Y dormí, bajo el sol.

Rabia

Y ES QUE CLARO, SI HUBIERA UNA MANERA MÁS BONITA DE BOTARLA, NO ESTARÍA ESCRIBIENDO DE ESTA MANERA

biáidh

Un poema es una cosa que será.
Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.
Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento.

(Vicente Huidobro, Altazor)