Oración Perenne

Dioses, haced que esto sea sólo un sueño,
haced que todo esto sea obra de mi funesta imaginación
de mi implacable imaginación.
Dioses... no permitais que esto pase.
Permítanme un día más
con él
con él
con él
con él...
con él
(son cinco minutos)

oh, idolatrados Dioses;
implacables obras de arte retórico
Permitid
Os lo ruego desde mi hondo habitar,
haced que todo icono bizarro no sea nada más ni nada menos que un cero
 Os lo ruego desde mi más roja obediencia
Desde mi alucinación cuasi febril
Permitid que no pueda amar de nuevo.
Hacedme de piedra
Fria
Implacable
Hacedme como un fauno de plata
Juguetón
Frío
Implacable
Dadme forma con vuestras amadas manos


Dioses, amadísimos Dioses
Permitidme olvidaros
Permitidme que el viento fuerte que despeina mis desteñidos pensamientos se lleve todo
que se lleve todo rastro de Él.
Permitidme correr por las calles de Santiago de manera despreocupada
Saltar y bailar,
y reírme de los serios transeúntes
y jugar con perros y gatos, pájaros y niños
Permitidme
no
amarlo
más.

Permitidme amarlo, sin amar.

Ansia

Te espero
Te ansío
Con las ansias  furibundas del verano
Con el deseo perdido de hundirme
en tu negra azabachez
hasta perder el aliento y la conciencia

Te espero, 
Te ansío,
con las ansias furibundas de una primera borrachera
con el silencio implacable de trescientos soles desnudos
con los requiebros de una tarantella en una calle perdida

Te espero,
te ansío
Con el frío cortando los dedos de ésta única noche
esta única noche 
esta
única
noche.
Con la luna en mi bemol cantando El Pueblo Unido
Y mis manos en sol, cantando Elefant Gun, aullándola
en rojo pasíon gritado orgásmico


Te espero,
Te ansío
Sin esperanza, sintiendo voces
Con esperanza (aún escuchando voces)
Jugando a la ruleta, desando que la pelotita caiga
en el punto
exacto.

Te espero,
Te ansío.
Te sueño

Felino

Con la mirada nocturna te observo
Con la pereza de la tarde dejo que mis pensamientos divaguen hacia tí
Con el oído presto escucho tu voz recorrer impaciente la madeja de mis sueños
Con la panza hacia arriba, remoloneo hasta sentir tu mano acariciandome suave


Con la mirada suspicaz recuerdo que todo esto no es más que una quimera

Con los pies ligeros me dirijo hacia tí
Acechando, calculando cada paso
Jugando a una caza imaginaria, con una sonrisa traviesa en los labios
Mis cuatro mechas perciben con rapidez el aire que te rodea
Y aumentan las ansias por el Premio.

uno
dos
tres
Lanzo un zarpazo
Escapas fugaz
Retrocedo
te posas pálido y exhaltado
uno
dos
tres
cuatro
Salto ágil sobre el viento.
Te vas con un simple revoloteo
Y me siento a Esperar

Tus sueños son mejores que los míos

Me miras, caminamos por las calles de Valparaíso, conversando del viento y de la paleta de colores que cubren nuestra nubosa ciudad.
Te miro, y esa azabachez que cubre tu aviario rostro de niño curioso brilla como la luna que esta noche acompaña mi bailar en silencio.
Quisiera tener un poema que leerte, un poema que escribirte.
Caminamos en silencio por las calles de nuestro Valparaíso, y una ráfaga de viento hace volar nuestras manos que se encuentran temerosas.
Y siento tu sonora voz sonriente tejer un Manifiesto que albergue este sueño lúcido
Siento de pronto tus delgados brazos de primavera rodear mi obnubilada cintura, y mis manos vuelan prestas a cincunvalar tu amado torso
y el destello fugaz de un beso cae como un monzón, cálido y lleno de agua, sorpresivo y devastador
Puedo ver tus ojos de chispita y la semi seriedad que me llama, a un par de lejanos centímetros de mis sonrojadas pestañas.

Despierto escuchando The Strokes
Odio soñar de madrugada

Pianista

Mis dedos comienzan a recorrer las teclas del mágico artilugio para deletrear, bailando desacompasamente con las cadencias de una melodía en silencio, llena de imperfecciones y temblores.
La luz artificial le da a mis manos frías una tibieza desconocida, y las yemas manchadas de tinta brillan de una manera un tanto exótica, como si hubiesen pintado con henna las manos de alguna tímida novia.
Aún así, me largo a escribir y el escaso cabello que cubre mi aún más escasa nuca se eriza al pensar en la inminencia de la velada que me espera.
Una velada en soledad.
Cuando vi por fin que eso que se llama futuro se dibujaba con una luz un tanto menos tenebrosa, vino otro y se llevó los tecitos nocturnos.
Lo siento, pero así veo las cosas.
Ahora escribo un tanto sin pensar, dejando que el agua corra, que mi pulso se calme, que los cigarrillos que dejé en el balcón se consuman con lentitud.
Te extraño, y eso me duele un poco.
Extraño tus sonrisotas pajaronas,  tus miradas rubias y esas tallas fomes que nos tirábamos, las idas furtivas a comprar cualquier estupidez en el local de la esquina. Y lo peor de todo es que me molesta extrañarte.
Me molesta un tanto ver esa bicicleta roñosa estacionada en el fondo de la facultad, me molesta que me moleste ver esa bicicleta roñosa estacionada en el fondo de la facultad.
Por que debiese estar feliz.
Pero no. Lo siento, sí, soy un poco egoísta, y yo que me reía de tus celos.
podría apostarte que él piensa que hay algo raro conmigo, pero tu sabes que no. Tu sabes que no, por que siempre nos hemos celado mutuamente.
Y si por alguna razón, mientras leías esto pensaste que había algo raro, es por que las cosas están peor de lo que pensaba.
Por la cresta, es lunes en la mañana y me doy cuenta de lo vacía que está esta facultad sin tu amistad de sol.
Me voy a caminar a Artes, mejor.

Absurdistán

Hay dias en que siento que es demasiado tarde. Que es mejor dejarse fluir, en un perpetuo correr, para al final de la cascada caer como una cáscara de limón edificio abajo
Hay dias en que mi tierra es Absurdistán y mi abrigo el Deseo Impenetrable
El Deseo de poder traspasar las horas y los metros, en un febril baile contra la memoria
El azote de Dios, conversando en una banca de plaza, sentado junto con el Divino Anticristo, ambos tarareando alguna cancion de Beirut.
Hay días en que me doy cuenta de que toda mi ropa es roja.
Roja como mi pelo
Como esa sustancia desconocida que brota de mis manos.
Como la millada de insectos que llenan mis piernas y ese vestido provocador que nunca te mostré.
Y que hoy esperé que vieras; pero no.

Hay otros días en que te deseo, también. Esos días son más confusos
De esos días no me acuerdo, de esos días solo conservo el calor de mis yemas apoyadas en el metal
y el sonido de tu voz de baritono, y el recuerdo de tus malditas pestañas en mi cuello.
Es entonces cuando mi mente se arranca y mi cuerpo se queda atrás, sentado en el pasto,
sentado bajo el sol
bajo la mirada
impenetrable
de trescientas hormigas
acechantes.

Marbhfháisc ort!

Debí haberle hecho caso a mis sentidos. A mi escepticismo. Por último, hacerle caso a la tele y no tirarme de nuevo al río. Pero no.
¿Que carajo hice? Lo contrario; bien, bien, un aplauso para mí.
¿Y ahora?
Ahora nada poh, ahora me doy cuenta de lo imbécil que puedo llegar a ser.
Bien... miles de pruebas, ensayos de coro, exámenes finales, buscar casa, la teletón y el paro de metro.
¿Y ahora?
Nada poh, es las 12 y media de la noche, debería estudiar Geofísica.... pero no.
Escuchando Arnalds, Escribiendo estas leseras para descargarme, pensando ya no en Barabandaradan como algo simpaticón, alegre y curioso.
no hueón; me salgo del léxico pseudo intelectualoide, de toda la formalidá del blog, para decirte así bien  grandote destacado


¡Hijo'eputa!

Como dice mi amiga Cristine, Maricound.
Como dicen en Irlanda, Marbhfháisc ort!
Como digo yo: Hijeputa, maricón chueco.

Y eso. Shúalo.


Por la chucha.... que se acabe luego esta mierda de año. Por la puta, quiero un cigarro.
Y una chela.
y un abrazo ):

biáidh

Un poema es una cosa que será.
Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.
Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento.

(Vicente Huidobro, Altazor)